Mercedes Sosa ha fallecido...

Ya te fuíste Mercedes y los que nos quedamos, nos quedamos medio huérfanos sin tí... yo no soy de acá pero te escuché desde chiquita y bueno, ahora me falta un pedacito de corazón, ese en donde tu vivías... Hasta luego querida, hasta luego...
¡Basta, basta dejen de morir! que el mundo se está quedando vacío...
Lucero*
Hablemos Todos...
19 de Agosto de 2009...

Me acordé, pero no tuve tiempo ¡qué bueno!
Si, un año más acá... ¡ya son 4! Sigo renegando, extrañando, aprendiendo, pero sobre todo me sigo sorprendiendo, de mí y de quienes me rodean... Este último año ha sido demasiado bueno (hasta miedo me da...), los estudios removieron los duendes casi adormecidos, renovaron la promesa para el logro de mi más grande objetivo (escribir y publicar); me regalaron también una buena amiga a quien ya conocía y apreciaba pero que este año, por compartir "el aula", pude conocerla de verdad y quererla mucho, mucho, tal como se lo merece: Mi Vero.
La brega de este último año me devolvió a la escuela, alumnos, tiza y pizarrón, trinomio perfecto donde puedo desplegar mi lengua intentando enseñar mucho más que una simple ciencia; llegar a la conciencia, tocar corazones e iluminar caminos, esas son mis pretensiones. Demostrarles con el ejemplo que todo es posible si se anhela, se confía y -sobre todo- se suda. La diferencia de edades por primera vez en mi historial docente es notoria, ya no sólo les hablo de ilusiones, ahora puedo hablarle de vida y experiencia. Oficialmente, para el sistema ¡ya soy una docente! sólo tengo que esperar que en febrero llegue la cédula (¿febrero?), esperar ha sido un buen ejercicio para mi impaciencia y todo llega: Si, todo llega.
Mi hermoso taller (¡mi hermosísimo talller!) ya camina sólo, mi pequeña isla en la semana, mis dos horas de paz, inocencia, dulzura, sonrisas porque sí; ilusiones intactas y un mundo que se abre sin fin. Mis pequeños lectores y grandes escritores, sin duda un regalo de la vida poder ser parte de su infancia, de sus hermosos años de luz cobijados por los libros, sembrando esperanzas. ¡Cómo los quiero mis chamacos! Gracias: Simplemente gracias.
La razón por la que estoy aquí sigue vigente y adelante, con sus entuertos propios de la convicencia y los cansancios, pero al llegar cada noche, cuando lo siento llegar a la cama, arroparme, rozar mis pies desnudos con los suyos, sus palabras de amor (sólo porque piensa que estoy dormida), su ciudado para no despertarme cuando prende la tele, sus brazos rodeando mi cintura... Me hacen tocar el cielo, un cielo que no se desvanece al despertar, a pesar de mis malos humores cuando salgo de la cama. Estoy aquí por tí, te amo: Jorge te amo.
Mis amigos, que se mantienen a pesar de las distancias y las pérdidas, pérdidas de amores, padres, abuelas y alguna que otra utopía. Esas personas que han decidido acompañarme y que ¡gracias dios! dejaron que yo los acompañe a través de las risas y las desilusiones, ejemplos de vida, de fé y valentía. Tengo pocos y a la vez muchos, cada uno ocupa un lugar definido en mis oraciones nocturnas, las divertidas tardes de asado, debates y aprendizaje, las noches de liberación y demostraciones del "poder femenino". Las muestras de cariño y confianza por el facebook y los mails, ellos son la prueba de que algo habré hecho bien... No los nombro a todos pero ustedes sabe quienes son (Paty, Paloma y Pinty ustedes son por gracia divina amigas con quien comparto la sangre). Por favor!: Quédense conmigo.
Y por último, pero encolumnando mi vida y destino, están ellos... Papá y Mamá, Galileo y César, Lilia y Mabel. Mis padres los de las lecciones, el apoyo, el inconmesurable amor aprueba de rayos y centellas, a prueba de años, ellos que hicieron a esta mujercita que humildemente, en cada acto, busca su aprobación y llenarlos de orgullo. Mis hermanos, a quienes a pesar de la lejanía llevo (desde el 86) a cada uno de la mano, sintiéndome un poco mamá, un poco ejemplo, un poco responsable; hombres ya, a pesar que los sigo viendo como niños, hombres ya buscando cada uno como hacerle frente a la vida y construir su destino. Querida Lilia, gracias por amar a mi hermano chamaca bonita, gracias por ser tan mujer y gracias por obligarlo a merecerte; Mabel, mi hermana, suegra, amiga, cuñada, compañera, confidente, eres el maravilloso plus que coronó el apellido Capello... La familia, desde siempre y como nunca: Una maravillosa familia.
Termino ya porque la ropa blanca me espera y hay un sol ideal para borrar lo que el jabón (y mis manos aún inexpertas) no pueden. Después me iré al centro y pasearé, cual reina de la primavera, saludando a todos; cuando la siesta caiga sobre Mercedes volveré a casa donde afortunadamente todo estará donde tiene que estar... 4 años y es tanto lo que he ganado! No diré más pues sería redundar; me despido pues dejándoles un "buenos días" y a promesa de seguir siendo fiel a mis principios y motivaciones, se los debo a ustedes: Se los brindo a ustedes.
Lucero*
Mi pequeño Paraíso...

Ayer, después de semanas de correr y correr, por fin pude detenerme. Sentarme, relajarme, descontracturarme... Así poco a poquito, mientras mi cabeza buscaba una tregua de los pensamientos diarios, buscando como siempre perderse en alguna historia de fantasía: Me senté en mi cómodo futón, con una cobijita en las piernas, pijama, luz tenue, cigarrillos a un costado y nuevamente García Márquez en mis manos...
Escuché una guitarra, la guitarra practicante de mi marido, con aquellos sonidos que reconozco a fuerza de escucharlos una y otra vez... Levanté la mirada y mis ojos recorrieron uno a unos los espacios de mi hogar, respiré y la música que salía de esas manos prodigiosas se confundío con mis pensamientos, la sentí entrar por mis poros y por mi aliento...
¡Todo era perfecto! Mi mundo, mi lugar y mis afectos. Todo estaba bien, entonces caí en la cuenta de que eso que había soñado lo estaba viviendo, detalle a detalle, con su simplicidad y su grandeza, no faltaba nada... gracias a dios pude hacer esa pausa y reconocerlo. Si, todo eso que anhelé desde siempre se había convertido en realidad... Volví a respirar y agradecí a cielo por haberme regalado mi pequeño paraíso.
Peripecias de una mexicana que se inscribe a la Junta de Clasificación Docente

o "las batallas ganadas de Lucero por hacerse un lugar..."
Conseguí (después de 4 años de vivir en Argentina) inscribirme a la Junta de Clasificación Docente, dicha junta te permite ser parte del "sistema" docente y concursar para cargos en las distintas instituciones de la nación (o en este caso de la provincia)...
No lo alargo mucho...Tuve que llevar jurisprudencias de inconstitucionalidad a la regla de inscribir sólo a argentinos, llevar el nuevo decreto donde se exime de presentar DNI (documento nacional de identidad) a quienes por cuestiones de la administración pública aún no lo hayan recibido (lo tramité hace más de un año...) homologar título y posgrado hechos en el extranjero, así "informar" y comprobar a los burócratas los convenios internacionales de reconocimientos de estudios (incluídos el apostilles de la Haya). Además de Legalizar, notariar, certificar 2000 papeles, cumplir los años de residencia "legal" (2), sonreirle a los idiotas que te encuentras en cada mesa de informes y recepción de documentación...
Explicarles con cara de Angelina Jolie (cara de házme el favor y te hago el "favorcito") a cada pelotudo que me tenía que firmar algo que era para el viernes si, o si, escaparme y vigilar detrás de las puertas a los encargados o responsables de tenerme las cosas a tiempo (mi mamá siempre dijo no te vayas a las patas si puedes ir directo a la cabeza), mantener mi boquita cerrada ante cada imbécil (hombre o mujer) que esgrimía argumentos y actos discriminatorios (a los extranjeros en general) o que simplemente "se le olvidó" hacer el trámite... un largo peregrinar por cuanta institución gubernamental existes en el país y la provincia...
Algo así como el anuncio de México donde pedían los apuntes de historia y las boletas del kinder... si, todo eso lo padecen los argentinos día con día, con el pequeño detallito (¡hello!) que soy extranjera y las cosas cuestan mucho más. Peeero, lo conseguí, me salí con la mía en tiempo y forma... Una vez más puedo aplaudirme un nuevo logro, ahora ya soy plenamente parte del sistema... Lo logré, la modestia no es mi fuerte porque no tengo que serlo, una vez más comprobé que mis metas las cumplo, como decía mi hermano: Siempre consigues lo que quieres, aunque tengas que llorar, suplicar, gritar, etc... Si!
Lo conseguí! El sistema está hecho para derrotarte, me parece que es "un filtro" en el que sólo entra quien tiene los huevos (en mi caso los ovarios) de arremeter contra él; no vencerte, no aceptar JAMÁS un "no" por respuesta. Me quedan muchas luchas por delante (entre ellas que reconozcan toda mi formación y experiencia docente, así como todos mis otros estudios realizados en México), pero hoy le gané una mano al sistema, y por eso brindo por mí! Que venga la que sigue, pues cada vez soy más fuerte!
Me llevó 4 años che! 4 años (los cumplo el 19 de agosto...)
Lucero*
El REY ha muerto...
¡Viva el REY!
Experiment-ando...

Ella...
Se levantó de la mesa sin detenerse a mirar, borracha, completamente embrutecida, tropezando con mesas, gente, vasos, sillas, recuerdos, sudores y pesadillas. No le importó rasgar su vestido, no le importó que la llamaran alcohólica, idiota, demente... Salió de aquel lugar -¡tuvo que salir de aquel lugar!- se sacó el sombrero de encaje percudido, tomó aire, respiró; caminó por las húmedas y oscuras calles de Buenos Aires, inhóspitas, crueles, implacables para seres como ella en cuyos ojos se reflejan el olvido y la desesperanza. Si, las noches de Buenos Aires están llenas de personajes que perdieron la voz a fuerza de gritar sin ser escuchados, rengos de sueños sin mordaza, mutilados de alma, repletos de búsquedas fallidas.
Caminó sin rumbo con ligereza, un perro la seguía suplicante, ella detuvo su paso, sacó la botella que guardaba en el tapado roído, bebió y arrodillándose recibió una única caricia: la lengua del perro lamiendo su mano huesuda olorosa a hierba, sexo y vinagre; abrió los ojos como un lamento y poniéndose en pié hizo un gesto amenazante al lastimoso animal que la miró confundido y decidió alejarse. Una mueca le siguió a la sonrisa, se limpió la cara con el mugriento puño y retomó su marcha haciendo sonar sus tacones sobre el asfalto.
Ella era así, si, ahora era así... Había perdido la cabeza, había entrado y salido del loquero, había prometido no volver a tomar, olvidarse de las pastas para siempre... juró y perjuró mas no pudo cumplir, y es que, es que cuando su cabeza conseguía al fin estar en su sitio, pertenecer por unos segundos al mundo corrupto del que intentaba escapar, un inmenso dolor se clavaba en su espalda atravesándola toda, partiéndola en pedazos. Ella fue no lo que quiso, si no lo que pudo, con esa madre católica y ese padre bohemio cuasi pelotudo, con esas hermanas idiotas y esos hombres que sólo cogiendo pretendieron dominarla. Ella fue lo que pudo en el país del olvido.
Con la mierda en los zapatos intentó bailar, con unas manos ahorcando su larguísimo cuello intentó zafar y conseguir, con las ansias desbocadas intentó, inútilmente, volar. Su más grande insensatez fue no dejarse convencer por las voces oscuras y malintencionadas que prometían -siempre prometen- la iban a salvar; ella no creyó en las falacias de la sociedad, entendió desde joven los espejismos de la civilización esas, "luces" que conducen al hambre de muchos y las panzas llenas de unos cuantos.
Se detuvo frente a una casa, sorbió lentamente la botella, miró de reojo y llamó, del otro lado de la puerta resonaban canciones empalagosas, esas que invitan a pensar y alcoholizarse, volvió a llamar, volvió a beber; el viejo conocido de voz ronca salió a su encuentro y saludándola con una gélida alegría la hizo entrar, le sacó el tapado y la botella, la besó despacio mientras ella fijaba la vista en el arpón que se anunciaba al fondo de la habitación. Encendieron un porro, hablaron del tiempo y la cacería de ballenas, de los versos de boleros y de guitarras cansadas; ella quería olvidar mientras yacía sobre la cama de ese hombre, su mente se alejó, llevándola -quizá- hacia lugares lejanos donde bastaban un enérgico pas de bouré y un tambaleante demi plié, para en un intento desesperado, aferrarse a la vida y recobrar la fé.
Lu*
Adiós Amigo...

Maestro, guía, cómplice, camarada, compañero, hermano, padre, remanso, inspiración, ejemplo; fuerza y paz de todos, toditos mis días...
Si mi Corazón no Basta...

Entonces ¿qué hago aquí?
No me Levanto...

Por dios, no me levanto...
Una y otra y otra vez... lo intento, lo creo, lo siento y al piso otra vez... Estoy cansada. Tengo el alma agotada de luchar, los ojos hinchados de llorar y un dolor en el pecho... ahí... justo en el centro... Un hueco en el estómago, desasosiego... Ya me habían avisado que la vida era así, que en nada se parecía a lo que soñaba de niña, ya me habían avisado y no quise oír... me tapé los ojos para protegerme y confié en las estrellas mi luz y en las plegarias mi camino.
Ya no puedo levantarme, creí o quise creer que podía hacerlo y hoy... no puedo sonreír. Todo está mal, cada uno de los aspectos de mi vida están fracasando, sólo quiero dormir y no despertar... sólo quiero encerrarme y no salir más, no encuentro la salida! ¿dónde está? Dónde quedaron las sonrisas? dónde la inspiración? Hoy la vida me derrotó y no sé cómo continuar. Me ahogo ¡por dios me ahogo! ¿Hay alguien ahí?? Alguien que me expliqué por qué no bastaron mi alma y mi corazón!
Me arriesgué y perdí, soy una idiota... si... soy una idiota.
Lu*
23 de Abril...

Día Internacional del Libro y la Lectura.
"Los perros ladran, Sancho, señal que cabalgamos..."
Escape...

Tres vueltas a la cerradura, alarma, colectivo!
Hola amiguita ¿cómo está tu hermano? -pregunté con preocupación y miedo-
-Bien Lu! ¡muy bien! ¡un milagro!
-Ay dios (nos abrazamos) qué bueno! me alegro tanto!
.... Sabés que te quiero ¿verdad?
- Si, lo sé, yo también te quiero.
- Chau
- Chau...
Hola Mujercita ¿Cómo estás? ¿cómo sigue tu mano? a ver...
- Bien Lu, sólo fué el golpe.
- Qué bueno! me alegro, pero ten cuidad con las sillas.
- Y, si... ¿no deberías estar trabajando?
- Y, si... debería! jajajaja.
- Chau.
- Chau...
Hola niña ¿cómo estás?
- Bien Lu y vos cómo estás?
- Bien, otra vez bien.
- Me alegro, estás hermosa!
- Hey gracias! Tú también estás divina! ¿Llegó mi libro?
- Si, aquí está. Lo pongo en la cuenta?
- Si por favor.
- Niña hoy pensaba en tí, me desperté esta mañana y como siempre prendí las noticias de México y... deberíamos hacer algo juntas. Tengo muchas ganas de trabajar contigo.
- Si, yo también ¿qué se te ocurrió?
- Mira, he estado pensando en hacer una obra sobre mujeres...
(Tema viejo y trillado) se escucha a lo lejos, una voz masculina por supuesto....
- Y bueh... volviendo a lo nuestro ¿qué opinas?
- Suena bien, pero ¿qué?
- No sé... algo que hable de nosotras de las mujeres de hoy. De las que luchamos por nuestra independencia y nos creímos las dueñas del mundo, de nosotras que caímos en la trampa de la revelación femenina y cada mañana depertamos sabiendo que trabajaremos el doble. De las mujeres que amamos a nuestros hombres y daríamos la vida por ellos, pero que sabemos que son y serán circunstanciales en nuestras vidas, de nosotras las que nos alcanza el reloj biológico y nuestras madres insisten ¿para cuándo? pero que… si nos sinceramos, aún no queremos, aún no estamos listas.
De nosotras, las que trabajamos, las que estudiamos, las que llevamos una vida diferente exactamente igual al resto, de nosotras que hemos cambiado nuestros sueños adaptándolos a cada paso; de nosotras que sabemos que podemos estar solas pero que no queremos dormir en cama vacía. Si, de las mujeres que en pleno siglo XXI tenemos que seguir luchando con el machismo disfrazado, de nosotras a quienes -aún hoy- nuestra sociedad llama putas por salir solas por la noche (dejando a nuestros pobres maridos desolados y cornudos). Putas por dar órdenes, putas por llevar las riendas de nuestras vidas.
De tí, de mí, de las mujeres de provincia y de las mujeres de capital, si... si, ya lo sé! se ha escrito y dicho mucho! Pero ni tú ni yo lo hemos hecho ni dicho, hablemos de nosotras como únicas y excepcionales, de mujeres que soportamos los delirios de nuestros músicos, de nosotras que aprendimos a callar para no pelear, de nosotras que aprendimos a mentirles a nuestros hombres y decirles ¡te necesito! De nosotras que vivimos doble vida: en la calle, modernas y triunfadoras, en la casa chongo y trapeador.
De nosotras que volvemos cansadas por la noche y tenemos que lidiar con la casa que se cae a pedazos. De nosotras, niña, de tí y de mí que sintiéndonos tan iguales no podemos reconocernos la una a la otra. De nosotras que nos admiramos y que nos miramos con recelo... De las mujeres que -pese a todo- hoy en nuestros países no podemos decir a los cuatro vientos que no queremos "hacer el amor", queremos sexo y punto! queremos BUEN sexo y punto!
- Me gusta! Lo hablamos con calma y lo planeamos, nos buscamos un espacio.
- Si, nos buscamos un espacio, mientras voy juntando material.
- Si, yo también.
- Ansío volver a los escenarios!
- Si, lo sé...
- Pusiste el libro en mi cuenta?
- Si...
- Bueno, chau.
- Chau...
Lu*
Después del Caos...

Vuelve la calma...
Al menos eso intento... Retomé el rumbo, encontré mis dioses, mis motores, mis anhelos... Si, he vuelto a ordenar las ideas, decidí parar y recomenzar. Volví a hacer las cosas que me apasionan, podrán ser tontería para los demás pero para mí son mi oxígeno: Leer, enseñar, soñar y escribir... Reubiqué mi persona como centro, si... todo ha vuelto a girar alrededor de mí...
Si, así debe ser... el camino te obliga a dejar pedazos de tí y pareciera que cuando llegas al destino no queda nada de lo que te motivó a caminar. No, no debo hacerlo más... debo procurar llegar entera, caminar entera, vivir entera. Dar solamente para recibir, amar solamente para ser amada, enseñar solamente para aprender... Si, seguiré adelante. No, volveré a postergarme...
Voy despacio... sin -aún- cantar victoria, observando cada paso, cada sentimiento, cada motivación... Inicié un proceso de "mirar pa’ dentro" estaré ahí lo que haga falta, lo que necesite; vigilando mi respiración, sintiendo lo que dice mi cuerpo... voy a andar despacito, viendo dónde piso, analizando por dónde paso. Deteniéndome ante la vorágine, minuto a minuto, despacio... despacito, sin apuro descubriendo poco a poco qué es lo que voy sintiendo.
Lu*
imagen: tiaruru
Necesito a mi amigo...

Llevo meses deprimida, meses en los que no encontraba sentido... sólo visiones ficticias... Llevo meses llorando, peleando, culpando, blasfemando confundida. Menuda faena la mía, estoy buscando un psicólogo, alguien quien me ayude a ordenar mi cabeza, prioridades, sentimientos, frustraciones, realidades y mentiras.
Estos meses casi me cuestan mi matrimonio... fracasada en la vida, fracasada en el intento por encontrar el amor verdadero, otra vez sentí ese: "dios me equivoqué" y tuve una gran pelea con Dios y también tuvimos nuestras reconciliaciones. Dudé de amar a mi marido, dudé de mí y de los motivos que me trajeron aquí.
Odié la Argentina con todas mis fuerzas, estaba enojada y buscando razones para enojarme, desde luego aquí es muy fácil encontarlas... gritan, traicionan, faltan el respeto, humillan y discriminan. Es fácil culpar al auto-exhilio de tanta desesperación, es sencillo culpar a una sociedad entera por lo que son y no me gusta, pero yo vine aquí sola... nadie me obligó.
Estuve, durante meses, tratando de escapar de una realidad que me atosiga, me oprime y no me deja respirar. Me llené de trabajo, actividades, estudios, salidas y cerveza, deseando con locura un porro que me sacudiera la cabeza. 34 años y aún no sé lo que es ser madre... me duele, cada mes -cuando viene la regla- se convierte en un lamento silencioso en el baño, un mal humor constante, desesperanza y duelo.
Y los culpé a todos, y me culpé a mí. Llegué a creer que había arruinado mi vida, llegué a creer que todo por lo que luché se desvanecía, que mis sueños eran tontas chiquilinadas, me convencí de que el amor no existía y que la vida -mi vida- era una porquería. Una semana sola, sin marido en casa, sin trabajo abrumador, sin salidas desesperadas; una semana sola, televisión, libros, "mi" música y yo... bastaron para entenderlo todo:
Necesito a mi amigo... así de simple.. Necesito a mi Beto, a mi confidente, a mi fongus, mi ever after. Necesito hablar con todas las verdades en la boca, hablar, hablar, hablar. Decir todo lo que pienso y siento, llorar, reír a carcajadas, lo necesito a él porque él me hacía sentir importante, me admirada y ¡por dios! necesito admiración! Admiración por la vida, las luchas, las equivocaciones... Esa admiración que te alienta a seguir adelante y te escupe las verdades a la cara... esa admiración que viene del alma y te dice: "tas bien pendeja", "órale!, no manches".
Te necesito Jaime Alberto! tus fotos, tus abrazos, tus palabras, tus mentadas de madre. Necesito tu verdad porque es muy similar a la mía; necesito contarte la neta del planeta, sin miedos ni aldulteces; quiero sentirme idiota a tu lado, absolutamente idiota porque contigo no necesito estar a la defensiva, contigo no preciso esforzarme por brillar porque tus ojos me llena de luz y cuando llega la oscuridad puedo decirte "estoy perdida", "ayúdame por favor", o como sólo tú y yo lo sabemos: "sólo escúchame, no me des consejos".
Te extraño cabrón! Pinche Beto ¡ay cómo te extraño! La complicidad en la mirada, en los gestos, hablar con el silencio. Me haces falta en este momento de mi vida, ahora que somos "grandes", ahora que comienzan a concretarse los proyectos y hace falta un nuevo impulso para continuar la vida, ahora que somos lo que pensamos ser, ahora que empezamos a pagar las facturas de lo que nos atrevimos y de aquello en lo que fuímos cobardes. Te necesito en mi vida ¡por dios santo! te necesito mi amigo...
Con una chingada.... ¡cómo te necesito!
Lu*
(en este mundo que va a la velocidad del rayo, aguanto el vuelo más si me agarro de tu mano, acompáñame hasta donde quiera llegar)
Amo ser maestra...

Con todas mis fuerzas, con todo mi corazón, así... con el alma ¡amo ser maestra!
Esta semana volví al aula después de un año de ausencia... ¡qué hermoso es! Entrar de a poco en las vidas de seres, hasta entonces desconcidos, y ¡al fin! conocerlos. Saber que tengo en mis manos, ¡en mis palabras! la fuerza del cambio, de la oportunidad... Saber que ahí, en el aula, las ideas van y viene, se inquietan, revolotean, chocan, se diluyen, cobran bríos... unas se quedan otras se van.
Y así, en un abrir y cerrar de ojos, mi vida cobra sentido nuevamente, sintiendo que podemos lograrlo todo, con sólo soñar, con sólo imaginarlo... Sin importar las crisis, el campo, el dinero que no alcanza, las injusticias de la sociedad... En el aula somos todos iguales -maestro y alumno, un intercambio de ilusiones que quizá, sólo quizá, lleguen a materializarse.
Mis alumnos, a quienes les debo la sonrisa que me invade hoy, la satisfacción de saberme útil, responden... tal vez más adelante las evaluaciones me desmoronen y me obligarán a replantear mis métodos de enseñanza. Mi más grande anhelo fué siempre el de trascender... Sólo en el aula, entregándose con pasión y fé se producirá el cambio.
¡Pueblos libres! ¡pueblos educados! Pueblos que se atrevan a dar soluciones en vez de revolcarse en los problemas... Volví a encontrar a mi Dios que tenía perdido... volví a ser maestra ¡gracias vida por esta oportunidad!
Lu*
